dimarts, 6 de gener de 2009

Els Pastorets al CSO

Acabo de veure "Els pastorets del segle XXI" per TV3. El dia dels innocents vaig veure uns pastorets més clàssics: "L'estel de Natzaret" al Centre Catòlic de Sants.

Malgrat les obvies diferències cal dir que totes dues representacions han estat molt bé. Allò que es diu tants cops que "Els pastorets" són una pedrera d'actors i actrius professionals és una afirmació que cal creure i prendre com a veritat.

El teatre d'aficionats i familiar que són els pastorets és una riquesa patrimonial i cultural i de tradició que està ben viva i que es podria situar ben bé al mateix nivell que altres manifestacions culturals potser amb més renom.

El cas és que aquestes obres corals, amb tanta gent a l'escenari com al públic, amb famílies senceres actuant, o amb mitja família actuant i l'altra mitja encoratjant des de la platea són una escola de catalanisme i també de valors, i vostès perdonaran aquest discurs que ja firmaria UDC, com poden ser el treball en equip i la solidaritat, l'esforç individual i col·lectiu, l'auto-organització , digues-li autogestió, o valors cristians. Els Pastorets, per si hom en tenia algun dubte, són obres de temàtica religiosa i amb un missatge moral i religiós evident.

Personalment no trobaria gens malament que molta més gent li donés al Nadal un altre sentit. Més familiar, menys consumista, més de bonhomia. "Estimeu-vos els uns als altres" que deia Aquell.


I relacionat amb això, encara que no ho sembli, fa poc vaig llegir un article del Dr. Manuel Castells que parlava del neoanarquisme i del seu ressorgiment:

"Manuel Castells

Diario La Vanguardia, edición digital

Barcelona, 21 de mayo de 2005

Nuestra época no es la del fin de las ideologías, sino del renacimiento de aquellas que encuentran eco en la experiencia presente. Tal es el caso del anarquismo, dado por muerto y enterrado por sus numerosos sepultureros y que, bajo nuevas formas y expresiones, parece gozar de excelente salud en los movimientos sociales que brotan por doquier desde las profundidades de la resistencia a un desorden global cada vez mas destructivo. Basta con seguir los debates, presenciales o por internet, en el movimiento contra la globalización capitalista para constatar la presencia dominante de los temas anarquistas de autoorganización y de oposición a cualquier forma de Estado ("¡que se vayan todos!"). Y aunque los intelectuales de la vieja izquierda, sobre todo en América Latina, aún se encaraman al podio de las arengas mediáticas del movimiento, las simpatías mayoritarias van hacia formas apenas organizadas y generalmente autogestionadas de la movilización y del debate, como era evidente en el último Foro Social Mundial en Porto Alegre. También en el ámbito teórico-político, las tesis autonomistas, cercanas de la matriz histórica anarquista, articuladas por ejemplo por Michael Hardt y Toni Negri, y por el grupo de la revista Multitudes,heredera directa del mayo del 68 francés, están alcanzando hoy día una amplia difusión (el ultimo libro de Hardt y Negri, titulado precisamente Multitudes,incluso tiene un rango muy alto en la lista de ventas de Amazon.com).

Y aunque los anarquistas organizados no son muchos (por ejemplo, en España el periódico CNT tiene unos 6.000 suscriptores y el sindicato CGT, al que yo sitúo en la tradición libertaria, cuenta con unos 100.000 afiliados), las ideas antiestatistas, de internacionalismo solidario y la afirmación de la libertad individual y de la libre asociación son temas comunes a movimientos muy dispares (de los okupas de Barcelona a Los Forajidos de Ecuador, los piqueteros argentinos o los autónomos italianos), pero que coinciden en la afirmación de su autoemancipación sin delegación de poder a intermediarios políticos profesionales. ¿De dónde surge esta nueva vitalidad del anarquismo, que aparece como ideología del siglo XXI al tiempo que el marxismo parece quedar confinado a un siglo XX ya concluido?

En realidad, la fuerza de las ideologías (cuyos mitos son atemporales) depende de su contexto histórico. Y mi hipótesis es que el anarquismo, en contra de la creencia general, se adelantó a su tiempo.

Ideología dominante de los orígenes del movimiento obrero (la Primera Internacional), desde Andalucía y Catalunya hasta la Rusia zarista, a la Charte d´Amiens francesa y al Chicago que originó el 1 de mayo, el anarquismo no sobrevivió como práctica organizada a la represión sufrida a la vez bajo el capitalismo y bajo el comunismo. Pero su vulnerabilidad provino sobre todo de haber designado como enemigo principal al Estado nación en el preciso momento histórico del desarrollo de dicho Estado como centro y principio de la organización social: el siglo XX fue el siglo del Estado nación. El anarquismo clásico se expresó en una amplia gama ideológica, desde el individualismo irreductible de Stirner hasta el cooperativismo social de Proudhon, pasando por el comunismo libertario de Bakunin y Kropotkin, inspirando luchas sociales en contextos tan distintos como la revolución campesina de Makhno en Rusia, los movimientos sociales urbanos mexicanos de los años 20 o los embriones de revolución social que intentaron los anarquistas catalanes y españoles en la primera fase de la Guerra Civil.Y claro que el sindicalismo de la CNT no era lo mismoq ue el activismo político de la FAI. Pero a través de esa amplia corriente ideológica en la que creyeron y por la que lucharon millones de personas, latía una idea central: la liberación definitiva de la fuente última de la opresión, el Estado. Precisamente en el momento en que se armaban las máquinas de guerra nazi-fascistas, estalinistas y liberal-democráticas para exterminarse los unos a los otros y asegurar, a través del Estado, el control de cuanto más mundo pudieran.

Y miren por dónde, el triunfo de los estados, de uno y otro signo, condujo a su crisis medio siglo después. El comunismo no fue capaz de digerir precisamente aquello para lo que Marx lo había inventado: el desarrollo de las fuerzas productivas. Porque la revolución tecnológica informacional no podía asumirse sin una sociedad informada, o sea, autónoma del Estado.Yel capitalismo, en su dinámica expansiva, se globalizó, socavando las bases del Estado nación sobre el que se asentaba políticamente. La economía se hizo global, el Estado siguió siendo nacional y entre los dos la sociedad, huérfana del Estado y a merced de los vientos globales, se atrincheró cada vez más en lo local.Ose transformó en colección de individuos, cada uno con sus propias ansieda-des y proyectos. Mucha gente, sobre todo jóvenes con su página ideológica aún por escribir, dejaron de creer en los políticos, aunque no en la política, en otra política. De modo que mientras los grandes poderes se definen en una compleja relación entre la globalización y los estados nacion, la supervivencia y la resistencia a lo que no va surge desde lo individual y lo local. O sea, los materiales con los que se construyó la ideología anarquista.

Ahora bien, la gran dificultad para el anarquismos iempre fue cómo conciliar la autonomía personal y local con la complejidad de una organización productiva y de la vida cotidiana en un mundo industrializado y en un planeta interdependiente. Y es aquí donde la tecnología resultó ser una aliada del anarquismo más que del marxismo. En lugar de grandes fábricas y gigantescas burocracias (base material del socialismo), la economía funciona cada vez más a partir de redes (base material de la autonomía organizativa). Y en lugar de estados nación controlando el territorio, tenemos ciudades Estado gestionando los intercambios entre territorios. Todo ello a partir de internet, móviles, satélites y redes informáticas que permiten la comunicación y el transporte local-global a escala planetaria. Esto no es mi interpretación de los hechos, sino el discurso explícito que se da en los debates de los movimientos sociales, tal como ha sido documentado en el espléndido libro reciente de Jeffrey Juris sobre el tema. O sea, la disolución del Estado y la construcción de una organización social autónoma a partir de personas y grupos afines, debatiendo, votando y gestionando mediante la red interactiva de comunicación. ¿Utopía? No, ideología. Acuérdese de la distinción: la utopía prefigura el mundo deseado. La ideología configura la práctica. Con la utopía se sueña. Con la ideología se lucha. El anarquismo es ideología. Y el neoanarquismo es un instrumento de lucha que parece adaptado a las condiciones de la revuelta social del siglo XXI. Bueno, uno de los dos instrumentos. Porque mientras el anarquismo clama, como hizo siempre, "ni Dios, ni Señor", su principal competidor en la resistencia al capitalismo global se funda en el reconocimiento de "Dios como mi único Señor". Frente a un capitalismo global fuera de control, y mientras el socialismo se instala en la jubilación, la resistencia surge de la oposición contradictoria entre fundamentalismo y neoanarquismo.

[fuente] http://www.lavanguardia.es/web/20050521/51185273593.html"

(Lamentablement "La Vanguardia" ha eliminat la pàgina que es cita com a font, per sort se'n poden trobar còpies arreu d'Internet. Per exemple aquí.)

Doncs bé, aquest article de Castells acaba dient-nos que, al seu parer, les principals forces de resistència al Sistema són, per una banda un puixant neoanarquisme, representat pel "Ni déu ni amo", i el fonamentalisme religiós del "Déu és l'únic senyor", essent, a la vegada, aquestes forces antagòniques. El que està ben trobat és que sigui el posicionament enfront el concepte Déu o, si és vol dir així, el matís religiós, el que Castells utilitzi com a punta de llança de les dues opcions.

L'esquema que es repeteix és que qualsevol monarquia, teocràcia o estructura jerarquica de govern amb un líder final, cap d'estat, rei o súmmum sacerdot obté la seva autoritat de forma directa o indirecta d'alguna divinitat ( o això fa creure). L'autoritat sobre la terra emana de Déu. Si el poble és religiós hi ha una autoritat final contra la que no es rebelarà mai perquè seria rebelar-se contra Déu. És la vella aliança entre poder polític i religiós. Una variació d'aquest esquema és convertir en divinitat els objectes que són la font de l'autoritat. En el cas de l'estat espanyol, la constitució té caràcter sagrat i inviolable: és Déu, en definitiva.

Tanmateix, si hi ha una ideologia que ha demostrat ser versàtil és l'anarquisme: dintre seu hi tenen cabuda els anarquistes cristians o anarcocristians. Segons l'anarquisme cristià, la única autoritat a la que l'home a de retre comptes és Déu. Directament i només a ell sense que calguin governs, esglésies, religions o mitjancers de cap mena. Retrobem des d'un corrent de l'anarquisme el "Déu és l'únic senyor"!

Aleshores cal matisar el plantejament final de Castells. El lema del fonamentalisme religiós no serria "Déu és l'únic senyor" sinó alguna cosa del tipus "Fòra de l'església verdadera només hi ha la condemnació". On església és una teocràcia amb una jerarquia religiosa i probablement també política, i també una moral, ritus i tradicions. Un model de vida complet.

Sense conèixer les motivacions dels fonamentalisme religiósos dissidents, en tot cas sí que crec que és evident que han de veure un enemic en un sistema que promou el materialisme i que redueix les relacions, la cultura, les tradicions, les formes de vida a un mercadeig on tot es pot comprar i vendre, i amb brutals desigualtats socials. Déu desapareix o, si es vol, els diners són el nou Déu, inabastable i cruel per a molts. A la vegada, però, el sistema ampara determinats integrismes religiosos que li són útils. No en va, poder i esglésies han anat de bracet al llarg dels segles arreu del món. L'integrisme religiós troba en el sistema a dos tipus d'enemics clars: el materialisme ateu i altres integrismes religiosos.

L'ateisme humanista probablement té un enemic molt més gran en l'ateisme sense ètica del sistema que en els integrismes religiosos.

Crec que Castells l'encerta quan situa el neoanarquisme con la nova i creixent resistència. Tanmateix, per a fer més grans les files de la resistència cal un rearmament ètic de la societat. Cal que molta més gent se senti cridada "a les armes" i per això cal molta educació, debat i crítica al sistema. Calen fòrums on la gent es pugui trobar, parlar i organitzar-se. Calen llocs on puguin treballar junts no per diners, sinó per sentir-se millor. Calen espais on "els intangibles" dels que ja he parlat algun cop: la imaginació, la creativitat, la solidaritat, el treball en equip, l'autogestió, l'amor i l'amistat, les relacions, els grans relats, la integració, les xarxes... tants d'altres, es posin de manifest i despleguin la seva força.

I sí, exacte, la conclusió de tot aquest rotllo és que "Els Pastorets" poden ser un d'aquest espais... Sobretot el dia que els facin a un CSO.
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